¿Te acuerdas de lo bien que se siente estar frente a nuestro mar?
Una cosa es ir a pasar un fin de semana en las playas de Falcón o Carabobo, y otra muy distinta es vivir ahí y echarle pichón todos los días para frenar el deterioro.
Nuestras costas se mantienen vivas gracias al arraigo de su gente. Cientos de
emprendedores son quienes dan la batalla frente a la crisis económica y ambiental. Sin embargo, diariamente enfrentan la falta de herramientas, insumos y capacitación para mejorar sus servicios y su calidad de vida.
Tu donación se convierte en capital semilla y aportas directamente a la estructura social y económica que permite a nuestros emprendedores continuar su labor y salvar nuestras costas.